Los medicamentos conocidos como agonistas del receptor de GLP-1 han cambiado el tratamiento de la diabetes y la obesidad. Entre ellos se encuentran liraglutida y semaglutida, mientras que tirzepatida actúa sobre los receptores de GLP-1 y GIP.
En los últimos años también comenzaron a estudiarse en reumatología. El interés no se explica únicamente por la pérdida de peso: diferentes investigaciones están evaluando si estos medicamentos podrían producir efectos metabólicos, antiinflamatorios o inmunomoduladores relevantes para las personas con enfermedades reumáticas.
Sin embargo, la evidencia todavía es desigual. Los resultados observados en una enfermedad no pueden trasladarse automáticamente a las demás, y estos fármacos no deben considerarse tratamientos reumatológicos específicos.
¿Por qué el peso puede influir en las enfermedades reumáticas?
La obesidad aumenta la carga mecánica sobre las articulaciones, especialmente en los miembros inferiores. Además, el tejido adiposo participa activamente en diferentes procesos metabólicos e inflamatorios.
En algunas enfermedades, como la artritis psoriásica, la obesidad se asocia con mayor actividad, más comorbilidades y una menor probabilidad de alcanzar un buen control. Por eso, tratar el peso cuando corresponde forma parte de un abordaje integral y no constituye solamente una intervención estética.
Artrosis de rodilla: la evidencia clínica más sólida
La mejor evidencia disponible corresponde a personas con obesidad y artrosis de rodilla.
El estudio STEP 9 fue un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo que incluyó a 407 participantes con obesidad y artrosis de rodilla con dolor moderado o intenso. Quienes recibieron semaglutida 2,4 mg semanal presentaron una mayor reducción del peso y una mejoría significativamente mayor del dolor y la función física que quienes recibieron placebo.
Este resultado es clínicamente relevante, pero requiere una interpretación cuidadosa. Parte del beneficio puede relacionarse con la disminución de la carga mecánica sobre la rodilla. Además, no todos los medicamentos del grupo han obtenido los mismos resultados: en otro ensayo, liraglutida produjo una pérdida de peso modesta, pero no una mejoría significativa del dolor de rodilla.
Por lo tanto, no es correcto hablar de un “efecto de clase” comprobado para la artrosis.
Artritis psoriásica y psoriasis: resultados prometedores, pero preliminares
La relación entre obesidad, metabolismo e inflamación es especialmente relevante en la enfermedad psoriásica.
En 2026 se publicó un análisis retrospectivo de 48 pacientes con artritis psoriásica que habían iniciado un agonista GLP-1. Durante el seguimiento se observaron pérdida de peso y mejorías en algunos parámetros metabólicos e inflamatorios, incluidos el dolor y la proteína C reactiva.
El hallazgo es interesante, pero el estudio fue pequeño, observacional y no contó con un grupo control aleatorizado. Esto impide establecer si los cambios fueron causados directamente por el medicamento, por la pérdida de peso o por otros factores.
También se están realizando ensayos clínicos que estudian la combinación de tirzepatida con tratamientos específicos para la artritis psoriásica. Sus resultados serán importantes para comprender si el control metabólico puede aportar beneficios adicionales al tratamiento reumatológico convencional.
¿Qué sabemos sobre artritis reumatoide, lupus y gota?
En estas enfermedades la evidencia es todavía mucho más limitada.
En artritis reumatoide existen principalmente datos preclínicos y estudios pequeños. En lupus se investigan posibles beneficios cardiometabólicos y renales, pero no hay evidencia suficiente para utilizarlos como tratamiento de la actividad autoinmune. En gota, el posible beneficio se relacionaría sobre todo con el control de la obesidad, la diabetes y el riesgo cardiovascular, no con un efecto directo demostrado en la prevención de las crisis.
Entonces, ¿los GLP-1 pueden ayudar?
En determinados pacientes pueden aportar beneficios importantes, especialmente cuando una enfermedad reumática coexiste con obesidad, diabetes o riesgo cardiovascular.
Pero es fundamental diferenciar dos conceptos: mejorar la salud metabólica de una persona con una enfermedad reumática no equivale necesariamente a tratar directamente esa enfermedad.
Actualmente, los GLP-1:
- no reemplazan los tratamientos indicados por el reumatólogo;
- no están aprobados como terapias modificadoras de las enfermedades reumáticas;
- no han demostrado los mismos resultados en todas las patologías;
- deben indicarse de manera individual, considerando beneficios, contraindicaciones y posibles efectos adversos.
La investigación es prometedora y probablemente aporte información valiosa durante los próximos años. Por ahora, la conclusión más rigurosa es que pueden formar parte del abordaje integral de algunos pacientes, pero todavía no constituyen un tratamiento universal para las enfermedades reumáticas.
Este contenido es informativo y no reemplaza una consulta médica. La indicación de estos medicamentos debe evaluarse individualmente con el equipo tratante.
Referencias principales
- Bliddal H, et al. Once-Weekly Semaglutide in Persons with Obesity and Knee Osteoarthritis. N Engl J Med. 2024;391:1573-1583. doi:10.1056/NEJMoa2403664.
- Haberman RH, et al. Glucagon-Like Peptide-1 Receptor Agonist Therapy Is Associated With Improvement in Psoriatic Arthritis–Related and Metabolic Outcomes. Arthritis Rheumatol. 2026. doi:10.1002/art.70170.
- Bilgin E, et al. GLP-1 Receptor Agonists in Rheumatology: A Review of Current Evidence and Future Directions. Autoimmun Rev. 2025;24(9):103864.
- Karacabeyli D, Lacaille D. GLP-1 Receptor Agonists in Arthritis: Current Insights and Future Directions. Nat Rev Rheumatol. 2025. doi:10.1038/s41584-025-01302-0.
- Ciancio G, et al. GLP-1 Receptor Agonists in Psoriasis and Psoriatic Arthritis. Front Immunol. 2026;17:1744308. doi:10.3389/fimmu.2026.1744308.




